sábado, 5 de junio de 2010

¿Que nos mueve a filosofar?

La pregunta “¿Qué nos mueve a filosofar?” es también en sí misma una pregunta filosófica. En cuanto tal, no tiene una única respuesta. El filósofo alemán Karl Jaspers, en un pequeño libro titulado La filosofía, trata de responder a esta cuestión y señala tres motivos por los cuales los seres humanos sienten la necesidad de filosofar.

1 El asombro. Nuestros ojos nos hacen ver el maravilloso espectáculo del universo del cual somos parte. Nuestra admiración por lo que nos rodea y por lo que nos resulta extraño nos lleva a querer conocer. En la admiración advertimos todo lo que no sabernos, descubrimos nuestra ignorancia: ¿Qué es todo esto que nos rodea? ¿De dónde viene? Nos preguntamos por aquello que ocasiona nuestro asombro, nuestra sorpresa.

2. La duda. Tratamos de dar respuesta a las preguntas suscitadas por nuestro asombro. Pero ni bien creemos satisfacernos con estas respuestas, surge en nosotros la duda. Advertimos que todo conocimiento humano es falible y desconfiamos de nuestro imperfecto saber. Lo que nos parecía obvio resulta luego ser falso. La duda aparece, entonces, cuando tomarnos conciencia de la inseguridad e incerteza del conocimiento humano. Por eso, ante cada aparente solución surge un nuevo problema y la posibilidad siempre latente del error.
3. Las situaciones límites Siempre estamos inmersos en alguna situación: tenemos que estudiar para un examen o estamos por salir con nuestros amigos o se nos presenta la oportunidad de realizar un viaje. Las situaciones son cambiantes y nos exigen respuestas variadas. Pero hay situaciones permanentes, que no cambian. Son situaciones fundamentales, definitivas, que revelan nuestros límites: no podemos no morir, no podemos no sufrir, no podemos no sentir angustia. Por lo general, somos conscientes de estar en una situación límite cuando vivimos momentos difíciles: la muerte de un ser querido, la enfermedad de alguien cercano, el amor no correspondido, el fracaso de un proyecto. La conciencia de nuestros límites nos lleva a filosofar porque surge necesariamente en nosotros (a pregunta por el sentido y el valor de la existencia humana.


Nuestra humana situación

“Cerciorémonos de nuestra humana situación. Estamos siempre en situaciones. Las situaciones cambian, las ocasiones se suceden. Si éstas no se aprovechan, no vuelven más. Puedo trabajar por hacer que cambie la situación. Pero hay situaciones por su esencia permanentes (...): no puedo menos de morir, ni de padecer. ni de luchar, (...). Estas situaciones fundamentales de nuestra existencia las llamamos situaciones límites. Quiere decir que son situaciones de las que no podemos salir y que no podemos alterar. En la vida corriente huimos frecuentemente ante ellas cerrando los ojos y haciendo como si no existieran:’
(Jaspers, Karl: La filosofía, México, Fondo de Cultura Económica, Breviarios. 1949, pág. 17.)

Reúnanse en pequeños grupos para intercambiar opiniones sobre los siguientes puntos:
a. ¿Qué otras situaciones, no mencionadas en este texto, consideran que son situaciones límite? ¿Por qué las consideran situaciones limite?
b. Jaspers asegura que, en nuestra vida cotidiana, tratamos de huir de nuestras situaciones límite. ¿De qué forma piensan que huimos de ellas? Den ejemplos de actitudes comunes en nosotros que sirven para olvidar nuestras situaciones límite.
En forma Individual, elaboren un texto en el que cuenten algún momento de sus vidas en el que fueron conscientes de estar ante una situación límite. Luego contesten: ¿el estar frente a esa situación límite suscitó en ustedes preguntas filosóficas? En caso afirmativo. ¿Cuáles fueron esas preguntas?
Algunas preguntas de los niños pueden ser consideradas filosóficas. Muchos niños se asombran frente a algo que a nosotros nos parece normal. También dudan y hacen preguntas sobre temas que los adultos tratan de enseñarles.
1 En forma individual, imaginen que son niños de aproximadamente 4 años de edad. Desde ese lugar, formulen al menos tres preguntas sobre cada uno de los siguientes puntos:
• los objetos que los rodean (muebles, juguetes, casas, autos, ropas, etcétera);
• las personas cercanas (familiares, amigos, vecinos, maestros, etcétera);
• el propio cuerpo y el cuerpo de los demás (partes del cuerpo, movimientos, corporales, capacidades corporales, límites de nuestro cuerpo);
• la naturaleza (las plantas, los animales, las estrellas, el sol, la luna, el mar, el viento, etcétera);
• lo que les enseñan los mayores (normas de conducta, teorías sobre los fenómenos naturales, religión, juegos, etcétera).
2. Compartan con sus compañeros las preguntas que han formulado. Discutan si todas las preguntas propuestas son propias de chicos de 4 años.
3, Relean las preguntas y piensen: ¿Algunas de esas preguntas siguen sin respuesta para ustedes? ¿Por qué?

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